Mi mujer, con cara sonriente, me dijo:
"Cariño, mira lo que ha salido de la lavadora"
No hice ninguna locura pues ya que todas las cosas malas de la vida sean esas.
Ahora lo tengo sumergido en arroz con una lámpara de criar polluelos.

En fin, empezaré otra vez a entrenar por sensaciones.